Experiencias del Catecumenado 2016 – David Velasco

Debo confesar que cuando decidí que ya había dejado pasar demasiado tiempo para confirmarme lo veía simplemente como algo que “necesariamente” debía hacer o como un “ya se me está pasando el tiempo”. Y honestamente nunca pensé que al ingresar el curso de Catecumenado 2016 fuese a cambiar demasiado de opinión. Vaya sorpresa encontrarme en un lugar donde comprendería que, al igual que el bautismo que algunos compañeros muy recientemente acaban de vivir, en realidad la confirmación se trata nada más y nada menos que de un sacramento (con todo lo que ello implica).

Ahora que me dispuse a recibir el sacramento de la confirmación, me encontré con una gratísima experiencia, o mejor dicho, con un sinnúmero de ellas. Para empezar, no me encontraba de manera incómoda como un adulto entre niños pequeños, o con gente del todo desconocida o con la que no tuviera ningún punto en común. Por el contrario, a pesar de lo diverso de la comunidad universitaria, definitivamente había mucha conexión entre todos los catecúmenos, simplemente ese hecho ya valía bastante la pena.

Jóvenes

Jóvenes en el Catecumenado 2016

Además, otro punto a destacar es que no se trataba de un curso en el que hubiera una relación de verticalidad en donde una persona dicta a las demás los temas a tratar, el conocimiento que aprender (muy probablemente, de memoria), las normas a seguir, los mandamientos que cumplir…

En cambio, el curso se realizó en una sala preparada idóneamente para mantener un diálogo entre iguales, perfectamente bien ambientada con una serie de mesas que permitían el contacto con todos los que integrábamos ese círculo de estudio. Eso ni en mis mejores clases de la Universidad lo he encontrado. Incluso, quienes nos apoyaron en nuestro proceso de preparación eran nada más y nada menos que jóvenes igual que yo (bueno, para ser sincero, con algunos años menos, jeje). Por supuesto, todo eso no sería posible sin alguien que dé cohesión al grupo y que les sirva de guía.

Finalmente, el material que utilizamos no era un cuadernillo de oraciones o plegarías para recitar, se trataba nada más y nada menos que del nuevo Catecismo para Jóvenes (conocido simplemente por su apócope como “YOUCAT”), y algunos textos más que no sólo explicaban la razón de ser de cada aspecto relativo a los sacramentos de iniciación, sino que además, invitaba a reflexionar, meditar y sobre todo vivir nuestra fe.

Al final del camino (y ese es el regalo más preciado que me llevo de éste curso), no hay otra forma lo suficientemente digna de profesar una fe, sino vivirla, experimentarla y poner en práctica verdaderamente lo que implica ser sacerdote, profeta y rey. Espero que en lo sucesivo, pueda dar testimonio de ello, no sólo un día en particular, sino en la vida diaria y en comunidad, que, después de todo, es donde se construye realmente se construye el reino de Dios aquí y ahora.

Experiencias del Catecumenado 2016 – Ethel Andrea

foto Catecumenado 2016 EthelPara mi ser parte del Catecumenado fue algo muy especial, además de aprender cosas nuevas y convivir con nuevos compañeros, aprendí a escuchar de una forma más profunda y algunas veces aunque no decías ni una palabra la expresión en tu rostro tenía mucho que decir.

Conocí un mundo el cual hizo que mi corazón revoloteara y se sintiera en paz.

Pude notar la presencia de Dios en cada clase y al terminar tenia nuevos sueños y metas, con temas específicos me inundaba de fe y felicidad.

Había momentos en los que solo tenía ganas de llorar porque me llegaba el sentimiento y recorría desde mis pies hasta el corazón, no podía creer que estaba viviendo un momento en el que siempre quise estar presente, no existía solo “Yo”  sino todos me complementaban y me hacían crecer, me sentía como una flor y empezaba a florecer.

En ningún momento negué que por lo que pasaba era totalmente real, mencionábamos las causas de un mundo sin fe y decadente pero por otro lado estaba aquel mundo que ignorábamos y que necesitaba de nuestra ayuda. Me di cuenta de que la decisión siempre estuvo en mí, en mi consciencia y en mi corazón. Recordaba que tuve la oportunidad de convivir con almas puras y ellas se robaron todo mi amor y por supuesto lo mejor de mi persona. Y es que siempre que saludaba a alguien lo hacía de corazón porque lo sentía y el sentimiento se hacía presente en esas simples pero significativas palabras como “Buenos días”. Cada pequeño detalle fue la pieza que me completo, me sentía llena de esperanza y sabía que por lo que había pasado antes era para llevarme a este lugar, en otras palabras estar en éste curso fue otra de mis valiosas recompensas y en verdad le agradezco a Dios por haberme guiado.

Dios siempre estuvo conmigo pero en este curso se hizo más presente y me acogió fuertemente.

Ethel Andrea Zamora Santillán

Experiencias del catecumenado – Isaac Salgado

Llegar a formar parte del Catecumenado Universitario en un principio lo veía como una casualidad ya que en mi formación como cristiano yo no había sido siquiera bautizado, aunque siempre pertenecí a una familia católica (Se hablaba de Dios, en ocasiones mi mamá nos llevaba a misa, incluso en la primaria asistí unos días al curso de primera comunión dejándolo debido a que no contaba con el bautizo).

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Nuestra experiencia de la vigilia de Pentecostés

“Al Viento de su Espíritu
que se llevó, en Pentecostés,
los prejuicios, los intereses y los miedos de los Apóstoles
y abrió de par en par las puertas del cenáculo,
para que la comunidad de los seguidores de Jesús
fuera siempre abierta al Mundo
y libre en su palabra
y coherente en su testimonio
e invencible en su esperanza.”

-Pedro Casaldáliga

foto Pentecostes 3IMG_2272Este fin de semana, los jóvenes del grupo Ego Sum y el Catecumenado Universitario celebramos la fiesta del Espíritu Santo en la casa de retiros Porta Coeli en Amecameca, a los pies del volcán Iztaccíhuatl. Con esta vigilia con la que concluimos el tiempo pascual (que comenzamos juntos hace cincuenta días en los festejos de la Resurrección) quisimos dejarnos sorprender, al igual que los discípulos hace dos mil años, por la promesa cumplida de un abogado, un consolador, un intercesor.

IMG_2295Para conmemorar un año más del envío del Paráclito a la Iglesia, hemos reflexionado sobre la importancia de la vida comunitaria y para ello partimos del ejemplo de los primeros cristianos, testigos directos del paso de Cristo por la historia humana. ¿Eran las suyas comunidades perfectas?, ¿qué dificultades enfrentaron entonces y cuáles nosotros ahora? El testimonio que proyectamos como grupo ¿se parece al de ellos?

Somos conscientes de que vivimos tiempos diferentes, con sus propias dinámicas y sus propios problemas; creemos, sin embargo, que el mensaje que nos comunica el Espíritu Santo es el mismo: «Salgan de sí mismos, vayan a las periferias y lleven la buena noticia de que ni el mal, ni la desesperanza, ni la impunidad, ni la corrupción, ni la violencia, ni la muerte tienen la última palabra. Vayan y hagan realidad el Reino. Vayan y comuniquen su experiencia de ser amados por Dios y por sus hermanos. Vayan y disfruten el camino juntos.»

La presencia del Espíritu Santo es, inevitablemente, incómoda: nos saca de la tibieza de nuestros espacios cotidianos y nos obliga a cuestionarnos nuestro presente como estudiantes universitarios y nuestro futuro como profesionistas en un país necesitado de veras de hombres y mujeres congruentes, de una pieza, que pongan la dignidad humana antes que el lucro y se comprometan con su realidad histórica en hechos concretos.

foto Pentecostes 4IMG_2314No hay mejor momento que Pentecostés para festejar la vida en comunidad. Con esta gran fiesta damos también por terminadas las sesiones de formación de los jóvenes universitarios del Catecumenado Universitario, que se estuvieron preparando para recibir los sacramentos de la iniciación cristiana. Nosotros somos dichosos de contar con un espacio dentro del CUC en el que compartimos inquietudes, preocupaciones, pero también alegrías y proyectos comunes. Si el Espíritu es quien nos mantiene unidos ¡¿cómo no festejar en grande su presencia entre nosotros?!

Escuela para Defensoras y Defensores Jóvenes de Derechos Humanos

Escuela para Defensoras y Defensores Jóvenes de Derechos Humanos[1]

Desde el año 2002, el Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria, O.P. A.C. (Centro Vitoria) apostó por construir un espacio de formación, en ese entonces, de jóvenes promotores/as en y para los derechos humanos. Con el paso del tiempo cambió el contexto económico, político y social del país. Los abusos y violaciones a derechos humanos se diversificaron pero también se incrementaban los actos de violaciones a derechos humanos cometidos en contra de jóvenes y de personas defensoras de derechos humanos.

Escuela Defensores Derechos Humanos

Escuela Defensores Derechos Humanos

Es así, que el espacio de la “escuelita”, como cariñosamente se le nombra también se transforma. El nombre de esa misma iniciativa ha cambiado con la finalidad de fomentar la apropiación del concepto de persona defensora de derechos humanos en las y los jóvenes. La apuesta política del Centro Vitoria en la escuelita va encaminada a promover un espacio de reflexión política, pero sobre todo un espacio de construcción crítica y propositiva de la realidad, desde un enfoque de derechos humanos, entendiéndolos como herramientas de emancipación para las personas y pueblos.

Los procesos de educación popular en y para los derechos humanos, como la escuelita hayan su fundamento en principios político-éticos que pretenden fortalecer el desarrollo de acciones desde las bases sociales, los grupos históricamente marginados y excluidos, y desde todas aquellas personas solidarias con estas colectividades, que transformen la realidad deshumanizante del sistema actual. A continuación, algunos de los principios que seguimos:

  • Los procesos de educación popular en y para los derechos humanos se conciben como esfuerzos y trabajos colectivos para transformar el actual sistema colonial, capitalista, adultocéntrico y patriarcal.
  • Estos procesos de formación en y para los derechos humanos miran la dignidad de las personas, a partir de concebirlas como titulares de esos derechos en estrecha relación con la naturaleza.
  • La Escuela para Defensoras y Defensores Jóvenes de Derechos Humanos conceptualiza y utiliza a los derechos humanos como una herramienta de emancipación inscrita en procesos amplios de organización y movilización social.
  • La educación popular en y para los derechos humanos no es neutral, tiene una intencionalidad que busca facilitar herramientas para los procesos de liberación iniciados por las personas, colectividades y pueblos, a quienes les son impuestas situaciones de vulnerabilidad. Por lo tanto, los derechos humanos no son aspiraciones reconocidas solamente en instrumentos internacionales o legislaciones nacionales, sino también son posibilidades para alcanzar un buen vivir.
  • En procesos educativos populares de derechos humanos, reconocemos que los derechos son producto de luchas y movimientos sociales históricos que los han exigido y construido desde la resistencia, organización política y social. Por ello, los derechos humanos, no son los fines, sino medios para la vida digna.
  • La educación popular en y para los derechos humanos construye saberes que fortalecen la idea de que estos no son cuestiones declarativas en función de una élite académica o de la clase política, sino que nacen y se rehacen desde los pueblos y procesos organizativos, tomando en cuenta las luchas históricas por la dignidad, no sólo de occidente sino también desde los saberes y contextos de todas las comunidades y pueblos originarios, campesinos, urbanos y movimientos contra un sistema basado en relaciones de poder patriarcales, de despojo y normocéntricas[2].
  • Los procesos de educación popular en y para los derechos humanos fortalecen la articulación entre colectivos, desde una lógica horizontal, dialógica y libre de cualquier discriminación.
  • En sincronía con este marco “la escuelita” pretende incidir en tres momentos de los procesos educativos; la construcción de conocimientos, el desarrollo de habilidades y el cambio de actitudes que favorezcan el goce y disfrute de los derechos humanos.

Un fundamento importante de los procesos de acompañamiento integral que realiza el Centro Vitoria, tienen como fundamento y a su vez intencionalidad, la interacción con otras colectividades, y por tanto pretenden fortalecer el desarrollo de acciones desde las bases sociales, los grupos históricamente marginados y excluidos, y desde todas aquellas personas solidarias con estas colectividades, para que juntas y juntos transformemos la realidad deshumanizante en la que nos encontramos.

Hasta la fecha, “la escuelita” ha visto pasar a más de 500 jóvenes que actualmente algunos colaboran en distintos procesos de reivindicación a favor de los derechos humanos, y ha contado con un sin fin de participaciones de organizaciones, colectivos y personas que han facilitado las sesiones de trabajo que se extienden a 8 meses en cada uno de los años. Definitivamente, la “escuelita” tiene un reconocimiento por parte de organizaciones de sociedades civiles y colectivos, pero sobre todo es un semillero de personas defensoras de derechos humanos que han confiado en el trabajo y articulación del Centro Vitoria.

[1] Información retomada de dos documentos de sistematización elaborados por el área de EDUPROMO del Centro Vitoria, respecto al trabajo de la Escuela para Defensoras y
Defensores Jóvenes de Derechos Humanos 2014 y 2015.
[2] Normocentrismo: Sistema de opresión basado en normas o estándares, es decir, enarbola un modelo y una medida tanto física como subjetiva, por ejemplo, una forma del cuerpo, una inteligencia, el comportamiento,  parámetros que indican qué es moverse, ver, escuchar, pensar, sentir y, por lo tanto, otras posibilidades o diferencias no son aceptadas, por lo que todas las actividades operan bajo estas normas.

Disolver el edificio, disolver las clases: Gramsci y la hegemonía

Abraham González Montaño
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
Universidad Nacional Autónoma de México

Dentro del pensamiento marxista, hay dos ideas populares para pensar lo social: en primera, la metáfora del edificio expuesta por Marx en el Prólogo a la contribución a la crítica de la economía política, donde la economía (estructura) será la unidad pivotal que permite el despliegue de todo un gran andamiaje jurídico, político y cultural (superestructura) donde sin ese centro económico los nodos subalternos y dependientes del mismo, no tendrán vida ni despliegue.

En segunda, el concepto de “clases sociales”, que ha servido a ciertas corrientes del marxismo (como la de Kautsky, Lenin, etcétera) para pensar un antagonismo “natural” al mismo desarrollo de la sociedad en cuanto a su devenir histórico, teniendo siempre dos clases en conflicto, para así configurar un horizonte de posibilidad que permita pensar el momento de ruptura del orden por el conflicto entre dichas dos clases, tomando como herramienta a la dialéctica.

Teniendo como referencia la primera idea, el pensamiento de Gramsci viene a poner en sospecha la metáfora del edificio con la propuesta teórica de la hegemonía , dado que plantea no ver lo social como una totalidad plenamente estructurada, en donde todo dependa de un centro fijo, cerrado e inamovible, como es, en este caso, la economía, sino ver al orden de la sociedad como parcial, contingente y suturado, que siempre es excedido por la infinitud del juego de las diferencias de lo social, en donde lo económico solo es una diferencia más dentro de todas. Lo anterior no evade y mucho menos niega los múltiples intentos por hegemonizarlo, por acortar su infinitud, por construirle un orden.

En este sentido, se abre un horizonte de posibilidad teórico diferente que no se reduce a la definición clásica de hegemonía con la formula coerción-consenso, sino que dicho concepto tiene sus límites en la indecidibilidad de lo social, tiene sus límites en planos inmanentes donde se pierde el centro o fundamento económico que dotaba de certezas al pensamiento marxista (como lo hace en la segunda internacional kautskiana) y que les hacía creer que no sólo podían conocer las leyes o etapas de la historia sino incluso, el fin de la misma historia con la entrada del comunismo, dado el progreso acumulativo y creciente de la sociedad.

En contrapartida, el concepto de hegemonía supone que el mundo no tiene un orden intrínseco o natural, que la historia no tiene leyes y que lo social no puede ser explicado y/o totalizado simplemente mediante un reduccionismo económico, sino que, en un mundo carente de todo orden, el hombre falsifica la realidad que es puro devenir, que es la infinitud del juego diferencial, para construir un orden, el cual siempre será contingente, parcial, suturado y por ello siempre disputable, tanto en el sentido que se le dé al orden, como la cuestión de “quién” construya dicho proceso para hegemonizarlo.

La misma suerte corre la idea de las “clases sociales”, dado que dicho concepto supone una identidad plena, homogénea y total de los sectores sociales. Dicho concepto cobra sustento al considerar a la economía como el factor que funda la identidad de las clases por la diferencia entre los propietarios de los medios de producción y, en contrapartida, los que solo tienen su fuerza de trabajo. En este sentido, las clases sociales suponen una identidad que puede ser fijada y que tiene que ser positiva y no contradictoria en sí, para que existan “intereses objetivos de clase”.

Ante este panorama, al desestructurar la metáfora del edificio, disolvemos junto con ella, las clases sociales dado que “todo agente social es un sujeto descentrado, si cuando no encontramos otra cosa que el movimiento caleidoscópico de las diferencias”, cuando solo encontramos la contingencia dentro de todo orden, dentro de todo agente social, el cual no tiene ni tareas históricas ni destino manifiesto que le dote de rumbo o fin, solo le queda el intento, siempre parcial, de construirle un orden al mundo.

El Barbero de Sevilla

Pocas óperas cuentan con la fama de este título, ya sea por su comicidad o por su peculiar música que ha sido utilizada además en diversas películas o dibujos animados (como olvidar al famoso “Conejo de Sevilla”).

En su estreno, el 20 de febrero de 1816 (hace 200 años) sucedió de todo, desde cuerdas rotas en varios instrumentos de la orquesta, golpazos y resbalones que dejaron a mas de uno con moretones o bien la fuerte caída del personaje Bartolo, quien con la boca ensangrentada terminó de cantar su aria; ¡Ah! Y por si fuera poco, un gato negro cruzó el escenario a mitad de la función… ¡Vaya augurio que traería todo esto! Al final de la función, la ovación fue muy poca y pintaba para ser una opera mas del repertorio.

Sin embargo, pese a lo anterior, este título se ha convertido en uno de los más famosos y aclamados por el público; todo mundo quiere disfrutar desde la conocida Obertura, hasta la cómica aria de Figaro: Lagro e Factotum.

Rossini

Gioacchino Rossini (1792-1868)

Su compositor, es Giovacchino Antonio Rossini, mejor conocido como Gioacchino Rossini (Italia, 1792 – Francia 1868) con libreto de Cesare Sterbini, basado en la comedia de Pierre Agustin Caron de Beaumarchais.

 

La trama cuenta los enredos de una pareja integrada por el conde de Almaviva y Rosina, alumna del médico Bartolo, quien para ganar la dote de la muchacha quiere casarse con ella. Para evitarlo, la pareja se vale de la ayuda del barbero de la ciudad Fígaro, quien con una serie de enredos logra engañar al tutor y unir en feliz matrimonio a los enamorados.

Personajes:
Fígaro (barbero) barítono
Don Bartolo (médico, tutor de Rosina) bajo
Rosina (joven huérfana) mezzosoprano
Conde de Almaviva (noble) tenor
Fiorello (criado de Almaviva) bajo
Don Basilio (profesor de música) bajo
Berta (sirvienta de Don Bartolo) mezzosoprano

Orquesta Filarmónica de las Artes

Misión universitaria en Oaxaca

“La misión es una pasión por Jesús pero, al mismo tiempo, es una pasión por su pueblo.”
Papa Francisco

Por tercer año consecutivo el grupo Ego Sum es enviado por la parroquia universitaria del CUC a celebrar la Semana Santa a los pies de Monte Albán, en San Pedro Ixtlahuaca, Oaxaca. Este año fuimos veinte los misioneros de diferentes facultades de la UNAM los que vivimos la alegría del encuentro junto a personas generosas y deseosas, como nosotros, de hacer iglesia.

Jovenes universitarios misioneros

Jovenes universitarios misioneros

El contacto con comunidades apartadas, carentes de muchos de los servicios básicos y en condiciones precarias no puede menos que cuestionarnos acerca de nuestra responsabilidad como universitarios: ¿Cómo responderemos a las necesidades de nuestro prójimo? ¿Cómo nuestras profesiones nos ayudarán para servir mejor a los demás?

Ha sido una semana intensa en la que buscamos salir de nuestros espacios cotidianos y dejarnos sorprender por la alegría que nace de compartir la mesa, el tiempo, la juventud. Creemos que la Semana Santa no puede vivirse como un trámite espiritual, sino como un tiempo especial de renovación; un tiempo para dejamos interpelar por Cristo, para conocerlo en las llagas de nuestros hermanos pobres, enfermos, migrantes.foto misiones 1

El pueblo que nos recibió tiene las particularidades de hallarse todavía en formación y estar integrado por personas llegadas de diversas partes de la geografía oaxaqueña, con diferentes tradiciones, idiomas, maneras de vestir y de orar. Por eso no es gratuito que una de estas colonias se llame “Las razas”. De alguna forma, también nuestra comunidad, Ego Sum, es rica en su diversidad: ingenieros, médicos, psicólogos, historiadores, etc. hacen de la convivencia una experiencia siempre dinámica y enriquecedora. La Misión fue un trabajo, pues, de dos comunidades plurales y enérgicas que trabajaron juntas con un fin en común: celebrar la resurrección del Cristo.

Regresamos a nuestras labores universitarias con la fe renovada y con la certeza de que el tiempo compartido siempre es un tiempo valioso.

Les compartimos éste Video de la misión de Oaxaca

Ego Sum, C.U.C. Parroquia universitaria

 

Requiem de Fauré

Enrique Abraham Vélez Godoy
Director concertador de la Filarmónica de las Artes.

La palabra Requiem, proviene del latín y significa descanso.

Requiem

Requiem

La ‘Misa de Requiem’ es un género popular y muy bien cultivado entre muchos compositores. Existen alrededor de 100 obras musicales con dicho título. Tradicionalmente está conformado por nueve a doce partes que se desprenden de textos litúrgicos romanos, escritos en latín.

La obra: Requiem en re menor, Op. 48 de Gabriel Urbain Fauré (Francia, 1845 – 1924) fue escrita entre los años 1886 y 1888 (en este año, se ejecuta por primera vez en unos servicios funerarios y en Mayo de ese mismo año a manera de concierto formal). Es considerada como una de las más hermosas y emotivas composiciones con este título.

Fauré hizo un novedoso e interesante ajuste al orden tradicional litúrgico. Omite la Sequence (‘Dies irae’ y ‘Rex tremendae’) añadiendo ‘In Paradisum’ como una confortante visión de la llegada ‘al Paraíso’.

Él mismo mencionaba que su obra no tenía la intención expresar el miedo a la muerte. – ‘Sé que hay quienes lo identifican como un arrullo. Sin embargo, es mi percepción de la muerte: como una feliz liberación y una aspiración a la divinidad; en lugar de un desafortunado momento. Quizá, también yo he querido escapar de lo habitual y el apocalíptico horror de la ira de Dios; ¡después de tanto tiempo de acompañar servicios fúnebres en el órgano! Me sé todo de memoria, así que preferí escribir algo diferente’.

 Se cree que Fauré mintió en lo anterior ya que en el lapso en el que compuso el Requiem, murieron sus padres. Y aunque el hacía referencia a la ‘alegría de partir a un mejor mundo’. Puede interpretarse, pues, como la expresión de su propia tragedia.

 El Requiem en re menor, Op. 48; fue interpretado el 4 de noviembre de 1924 en su propio funeral.

 ‘Al paraíso te conduzcan los Ángeles; a tu llegada te reciban los mártires, y te lleven a la ciudad santa de Jerusalén…’

Reflexión de jóvenes sobre mensaje del Papa – parte 3

Hace 50 años terminaba el Concilio Vaticano II y en uno de sus últimos mensajes los obispos de todo el mundo se dirigieron a los jóvenes con las siguientes palabras:

“Finalmente, es a ustedes, jóvenes de uno y otro sexo del mundo entero, a quienes el Concilio quiere dirigir su último mensaje. Porque son ustedes los que van a recibir la antorcha de manos de sus mayores y a vivir en el mundo en el momento de las más gigantescas transformaciones de su historia. Son ustedes los que, recogiendo lo mejor del ejemplo y de las enseñanzas de sus padres y de sus maestros van a formar la sociedad de mañana; se salvarán o perecerán con ella.”

Esos jóvenes, ahora nuestros abuelos, fueron la generación que intentó llevar “la imaginación al poder”, la de los movimientos estudiantiles, la “revolución sexual” y los años más tensos de la guerra fría. La Iglesia, liberada de telarañas preconciliares, lanzaba un desafío a una generación efervescente en sus ánimos políticos, amenazada por la violencia cotidiana y consciente de una sobreoferta de estilos de vida e ideologías tan variadas como contradictorias: “La Iglesia está preocupada –decían los obispos–porque esa sociedad que van a constituir respete la dignidad, la libertad, el derecho de las personas, y esas personas son ustedes.” Medio siglo después esas palabras nos parecen vigentes.

Jóvenes en la visita del Papa a Morelia

Jóvenes en la visita del Papa a Morelia

Esta semana, al releer y comentar el mensaje del papa Francisco a los jóvenes en su reciente visita a México, nos hemos preguntado qué es lo que tiene que decirle la Iglesia a nuestra generación. Hemos querido iniciar por reconocer nuestras inquietudes, para luego dejarnos responder por las palabras del Papa. Nos preocupan la violencia y la impunidad en nuestro país, la creciente criminalización de la protesta, la reducción de espacios para la organización, la falta de oportunidades para los que recién incursionamos en el campo laboral, el deterioro ambiental y la superficialidad en las ideas y estilos de vida que propone la sociedad. Nos parece a veces que no tenemos para dónde mirar y que carecemos de un proyecto común.

Ante tantas y tan variadas inquietudes, Francisco nos ha respondido con sencillez: “Me han pedido una palabra de esperanza, la que tengo para decirles, la que está en la base de todo, se llama Jesucristo”. Y es que el Papa nos ha invitado a participar en un proyecto basado en la esperanza de que todo puede ser diferente. Nos dijo que somos la riqueza de México, pero no lo ha dicho como un halago para “sobarnos el lomo”, sino como un desafío: en un país pobre de tantas cosas, ustedes son una riqueza y por lo tanto, son responsables de transformar su propia realidad.

El papa Francisco ha mencionado varios de los problemas que preocupan a la juventud mexicana: la violencia, la escasez de empleo, la tentación de acumular bienes y olvidarnos de los demás. Para hacerles frente nos ha pedido recordar tres palabras: “riqueza, esperanza y dignidad”. Creer que de verdad somos la riqueza de nuestro país, ser esperanza en medio de nuestra realidad y defender la dignidad de nuestros semejantes.

Nos ha pedido, además, que no olvidemos el encanto de disfrutar el encuentro. Reconocemos que para realizar este proyecto generacional, el primer paso es sabernos acompañados. Nos seguimos reuniendo.